lunes, 16 de octubre de 2017

El signo de Dios es su misericordia y su perdón

Nuestra misión es llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia. Te pedimos que ores por nosotros.
 
 
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Diálogo con Jesús
Buen Jesús, hoy, de manera especial, quiero darte gracias por perdonarme cada vez que mis actos rebeldes me apartan de Ti. Quiero que hoy me llenes de tu luz y tu fuerza. Lléname de tu Espíritu Santo para que pueda siempre reconocer tu voz. Te confío todos mis planes, sabes que son sanos y buenos, para que los pueda realizar. Gracias por tu bendición, gracias por tu cuidado y sobre todo, gracias porque sé que hoy me ayudarás a ser feliz a lo largo de este día. Amén
Evangelio del día: El signo de Dios es su misericordia y su perdón
Lucas 11,29-32 - XXVIII lunes tiempo ordinario: Generación perversa. Piden una señal, pero no se les dará más señal que la del Jonás

Evangelio según San Lucas 11,29-32

No tendrán más signo que el de Jonás: "En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús, y éste comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se les dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo. Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás". Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

Jesús habla de una "generación perversa". Su palabra es muy dura. Pero no se refiere a las personas que lo seguían con mucho amor, sino a los doctores de la ley que trataban de probarlo y hacerlo caer en una trampa. Estas personas, por cierto, le pedían signos y Jesús les responde que sólo se les dará la señal de Jonás.
Existe sin embargo, el síndrome de Jonás. El Señor le pidió que fuera a Nínive, y él huye a España. Jonás se dijo:
"...Tengo las cosas claras: la doctrina es ésta, se debe hacer esto, y los pecadores que se las arreglen, yo me voy”.
Los que viven de acuerdo con este síndrome de Jonás, Jesús los llama hipócritas , porque ellos no quieren la salvación de la pobre gente, de los ignorantes y pecadores.
El signo que Jesús promete por su perdón, a través de su muerte y su resurrección, es su misericordia: "Misericordia quiero y no sacrificio".
El signo de Jonás, el verdadero, es lo que nos da la confianza para ser salvados por la sangre de Cristo. ¿Cuántos cristianos, cuántos son los que piensan que van a ser salvados solamente gracias a lo que hacen, por sus obras?.
Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta al amor misericordioso que nos salva. Sin embargo, las mismas obras, sin este amor misericordioso no sirven. En cambio, el síndrome de Jonás tiene confianza solo en su justicia personal, en sus obras.
Es así que el Síndrome de Jonás nos lleva a la hipocresía, a aquella suficiencia, a ser cristianos limpios, perfectos, porque hacemos estas obras: cumplimos los mandamientos, todo. Es una gran enfermedad.
Y está la señal de Jonás, que es la misericordia de Dios en Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, por nuestra salvación. (Holimía en Santa Marta, 14 de octubre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, Tú eres el Dios del amor y de las transformaciones, el que es Todo compasivo y misericordioso. Sáname con tu perdón y el poder de tu amor.
Ven y lléname de Ti. No hay persona en este mundo que sea tan pecadora al que Tú no le niegues experimentar tu bondad en tu abrazo reconciliador.
Al igual que aquellas personas que buscaban sentir tu cercanía, yo también me quiero contar entre ellas y recibir tu fuerza perdonadora y sanadora.
Quiero reflejar tu amor a aquellos a los que tanta falta le hace sentir tu abrumadora fuerza que restaura toda herida y que hace sentirnos amado.
Tú no desprecias a un corazón humillado, por eso hoy te pido que me hagas libre de toda atadura, sentir tu plena libertad y poner toda mi confianza en Ti.
Me sostengo en tu Palabra y en tus promesas. Ven y hazme experimentar toda tu gracia y que mi corazón jamás se sienta distante y solitario
Tú eres la fuente de mi alegría, la luz de mi vida, mi norte y mi escudo. Tu Palabra es esperanza que me invita a la conversión y a la penitencia.
Ayúdame a vivir en tu presencia y entregado a todo acto de caridad que me conduzca por el sendero de tu misericordia. Amén.

Propósito para hoy

Haré un acto pequeño acto de caridad con alguien que no tolero mucho sin que nadie se dé cuenta.

Frase de reflexión

"Jesús, ayúdanos a amar a Dios como Padre y a nuestro prójimo como a un hermano". Papa Francisco
 
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El Señor es mi pastor, nada me falta.

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domingo, 15 de octubre de 2017

Muchos serán los llamados, pero pocos los elegidos

Nuestra misión es llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia. Te pedimos que ores por nosotros.
 
 
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Diálogo con Jesús
Mi Señor, quiero pedirte hoy que sanes mi corazón con tu gracia poderosa y me ayudes a librarme de todas mis aflicciones. Ayúdame con tu bendición a sentirme seguro y vencer todos esas inclinaciones al pecado a las que me siento atado. Confío en que pondrás tu fuerza en mi corazón para que yo pueda salir adelante. Debo tener fe, por eso, te suplico que aumentes mi fe, para tener siempre la mente fija en la esperanza que va más allá de todo lo terreno y haga de mi cuerpo un lugar apacible donde pueda morar con gozo tu Espíritu Santo. Amén
Evangelio del día: Muchos serán los llamados, pero pocos los elegidos
Mateo 22,1-14 - XXVIII domingo tiempo ordinario: Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales

Evangelio según San Mateo 22,1-14

La parábola del banquete nupcial: "En aquel tiempo Jesús les habló otra vez en parábolas a sus discípulos, diciendo: "El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas". Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren". Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?" El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes". Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Jesús nos habla de la respuesta que se da a la invitación de Dios, representado por un rey, a participar en un banquete de bodas.
La invitación tiene tres características: la gratuidad, la extensión, la universalidad.
1.- La gratuidad: Los invitados son tantos, pero sucede algo sorprendente: ninguno de los elegidos acepta participar de la fiesta, dicen que tienen otras cosas que hacer; es más, algunos muestran indiferencia, extrañeza, incluso fastidio.
Dios es bueno con nosotros, nos ofrece gratuitamente su amistad, nos ofrece gratuitamente su alegría, la salvación, pero muchas veces no recibimos sus dones, ponemos en primer lugar nuestras preocupaciones materiales, nuestros intereses, y también cuando el Señor nos llama, a nuestro corazón, tantas veces parece que nos molestara.
2.- La extensión: Algunos invitados incluso maltratan y matan a los servidores que les entregan las invitaciones. Pero, a pesar de las adhesiones que faltan por parte de quienes fueron llamados, el plan de Dios no se interrumpe.
Frente a la negativa de los primeros invitados, Él no pierde el ánimo, no suspende la fiesta, sino que vuelve a proponer la invitación extendiéndola; extendiéndola más allá de todo límite razonable y envía a sus siervos a las plazas y a los cruces de las calles a reunir a todos aquellos que encuentran.
Se trata de gente común, pobres, abandonados y desheredados, incluso buenos y malos, también los malos son invitados, sin distinción. Y el salón se llena de excluidos. El Evangelio, rechazado por alguno, encuentra una acogida inesperada en muchos otros corazones.
3.- La universalidad: La bondad de Dios no tiene fronteras y no discrimina a nadie: por ello el banquete de los dones del Señor es universal. Es universal para todos. A todos es dada la posibilidad de responder a su invitación, a su llamada; nadie tiene el derecho de sentirse privilegiado o de reivindicar la exclusividad.
Todo esto nos lleva a vencer la costumbre de posicionarnos cómodamente en el centro, como hacían los jefes de los sacerdotes y los fariseos. Esto no se debe hacer: nosotros debemos abrirnos a las periferias, reconociendo que también quien está en los márgenes, incluso aquél que es rechazado y despreciado por la sociedad, es objeto de la generosidad de Dios.
Todos estamos llamados a no reducir el Reino de Dios a los confines de la iglesita, de nuestra iglesia pequeñita. Esto no sirve. Estamos llamados ampliar la Iglesia a las dimensiones del Reino de Dios.
Sólo hay una condición: ponerse el traje de fiesta. Es decir testimoniar la caridad concreta a Dios y al prójimo. (Reflexión antes del rezo del ángelus, 12 de octubre de 2014)

Oración de sanación

Señor, me siento confiado sabiendo que tu presencia me acompaña y que con tu poder y tu amor me haces creer que soy alguien valioso para Ti.
Tú haces que mi corazón se llene de esperanza, me instruyes bajo la luz de tu Palabra y me haces caminar sin miedo a través de todos los senderos.
Todos hemos sido invitados a tu banquete de bodas, tanto buenos como malos, depende de mí, ver con que traje de fiesta me presentaré.
Quiero vestirme con el traje de las obras de misericordia y no con el que está manchado de avaricia, egoísmos y del maltrato hacia los demás.
Tú no quieres que yo me pierda ni que tome malos caminos, pero me das libertad para decidir, si asistir o no a tu gran banquete celestial.
Pongo en tus manos a todos a aquellos que te desprecian sin conocer el sinfín de riquezas que Tú prometes a quienes te aman y siguen en la verdad.
Dame, oh Señor, fortaleza y sabiduría para presentarme ante tu poderío celestial, con el vestido de la humildad y de la caridad.
Regálame un corazón solidario con los necesitados y dispuesto a entregarse por servirte en cada uno de ellos. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré hoy una decena de Avemarías pidiendo por mi propia conversión y para eliminar de mi vocabulario esas palabras obscenas que tanto alejan al Espíritu Santo.

Frase de reflexión

"Aprendamos de Jesús a rezar, a perdonar, a sembrar la paz, y a estar cerca de los necesitados". Papa Francisco
 
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Es Señor es mi pastor, nada me falta.

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sábado, 14 de octubre de 2017

Tener un corazón abierto para escuchar al Señor

Nuestra misión es evangelizar y llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia. Ora por nosotros
 
 
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Diálogo introductorio con Jesús
Te alabo Señor porque a través de mí, le das fuerza a cada uno en mi hogar para realizar sus proyectos sin desanimarse. Mi familia y yo estamos confiados en tus manos, seguros que intervienes en cada acontecimiento para salvarnos de las experiencias que nos roban la alegría. Quiero seguir siendo bendición para mi familia y todos los míos, construyendo un ambiente de paz y proclamando a viva voz tu Palabra que sana y da la vida. Dame la fortaleza para vencer los sentimientos egoístas que a veces pueden llevar a pensar sólo en el bienestar propio, sin escuchar las necesidades de los demás, dame la capacidad para actuar movido por tu amor y tu misericordia. Amén
Evangelio del día: Tener un corazón abierto para escuchar al Señor
Lucas 11,27-28 - XXVII sábado tiempo ordinario: Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican

Evangelio según San Lucas 11,27-28

El valor de la fe: En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!" Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando:
"Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".
Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no deben ser leídas, sino escuchadas.
Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: "¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra?". Y nuestra vida cambia.
Cada vez que nosotros hacemos esto, abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: "Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?", esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón. Abrir el corazón a la Palabra de Dios.
Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para tratar de encontrar una equivocación, para hacerlo patinar, y para que perdiera autoridad. Pero jamás se preguntaban: "¿Qué cosa me dice Dios a mí en esta Palabra?"
Y Dios no habla sólo a todos; sí, habla a todos, pero habla a cada uno de nosotros. "El Evangelio ha sido escrito para cada uno de nosotros".

Ciertamente, poner después en práctica lo que se ha escuchado, no es fácil, porque es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios.
Pistas concretas para hacerlo son los Mandamientos, las Bienaventuranzas. Contando siempre con la ayuda de Jesús, incluso cuando nuestro corazón escucha y hace de cuenta que no comprende. Él es misericordioso y perdona a todos, espera a todos, porque es paciente.
Jesús recibe a todos, también a aquellos que van a escuchar la Palabra de Dios y que después lo traicionan. Pensemos en Judas: "Amigo", le dice, en aquel momento en que Judas lo traiciona.
El Señor siempre siembra su Palabra, sólo pide un corazón abierto para escucharla y buena voluntad para ponerla en práctica. Por esto que la oración de hoy sea la del Salmo: "Guíame Señor por la senda de tus mandamientos", es decir por la senda de tu Palabra, y para que yo aprenda con tu guía a ponerla en práctica. (Homilía en Santa Marta, 23 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor, que bien se siente contarse entre los tuyos cada vez que amanezco y sentirme protegido bajo el refugio seguro de tu compañía y de tu amor.
Pon en mi camino nuevas oportunidades de bendición, que se abran puertas de esperanzas para que no me angustie ni me desespere en las dificultades.
Al igual que María, tu Santa Madre, quiero ser un discípulo fiel y devoto, configurarme a tu amor, llenarme de tu luz y guardar todo en mi corazón.
A imitación de María, acepto ser tu siervo, atento siempre a escuchar tu Palabra y ponerla en práctica, a hacerla parte de mis acciones diarias.
Deseo responderte con generosidad, como lo hizo María, quien supo obedecerte. Que mi corazón se una al de ella para amarte con total pureza.
Y a ti, Oh María, la nueva Eva escogida, auxilio de los pecadores, acógeme siempre bajo tu manto, soy también tu hijo y sé que te preocupas por mí.
Ven y posa tu mano sobre mí y guíame por el camino de tu amado hijo Jesús. Haz que se encienda en mí la llama del amor de Dios en mi corazón.
Como tú, Dulce Madre, quiero poder decir y sentir con toda la pasión de mi alma: "Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi Salvador". Amén

Propósito para hoy

En el almuerzo, rezar en familia, invitando a comentar, de manera voluntaria, la experiencia de tener todo lo que Dios les ha provisto como Padre Bueno.

Frase de reflexión

"Frente a las dificultades de la vida, pidamos al Señor que permanezcamos firmes en el testimonio gozoso de nuestra fe". Papa Francisco
 
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