viernes, 24 de noviembre de 2017

Que nuestra fe no sea nunca un negocio ni especulación

Nuestra misión es llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia. Te pedimos que ores por nosotros.
 
  
 Si puedes Dona aquí 
  
 
 
  
- Versión para móviles: Clic aquí -
  
 
  
Comparte el Evangelio en las redes sociales  


 
Diálogo con Jesús
Señor, gracias porque siempre encuentro oportunidades al comienzo del día para poner en práctica el amor que me has dado. Te pido que nunca me abandones, que cuides y veles de mí y me hagas una persona fuerte y valiente para no sucumbir a la más mínima prueba. Ayúdame a seguir viviendo con la mejor actitud, encontrando alegría en tu presencia y no dejándome robar los sueños por aquellos que no quieren verme feliz. Contigo nada me falta, Tú Espíritu Santo me sostiene y me impulsa a darlo y entregarlo todo. Cuento con tu apoyo y con la maternal ayuda de Nuestra Madre María que me acompaña y me lleva por caminos de bien. Amén
Evangelio del día: Que nuestra fe no sea nunca un negocio ni especulación
Lucas 19,45-48 - XXXIII viernes tiempo ordinario: Debemos pedirle al Señor que nos ayude a hacer muchas cosas buenas, pero con fe

Evangelio según San Lucas 19,45-48

La expulsión de los mercaderes del templo y el complot de los fariseos: En aquel tiempo, cuando Jesús entró al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras" Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Los explotadores, los especuladores del templo, explotan incluso el lugar sagrado de Dios para hacer negocios: cambian las monedas, venden los animales para el sacrificio, también entre ellos tienen como un sindicato para defenderse.
Y esto no sólo era tolerado, sino incluso permitido por los sacerdotes del templo. Son aquellos que hacen de la religión un negocio.
En la Biblia está la historia de los hijos de un sacerdote que inducían a la gente a dar ofertas y ganaban tanto, incluso con los pobres. Y Jesús no ahorra sus palabras:
"Mi casa será llamada casa de oración. ¡Ustedes, en cambio, han hecho de ella una cueva de ladrones!"
La gente que iba en peregrinación allí a pedir la bendición del Señor, a hacer un sacrificio: ¡allí, aquella gente era explotada! Los sacerdotes allí no enseñaban a rezar, no les daban la catequesis… Era una cueva de ladrones. Paguen, entren… Hacían ritos vacíos, sin piedad.
No sé si nos hará bien pensar si entre nosotros sucede algo de este tipo en algún lugar. No lo sé. Esto es utilizar las cosas de Dios para beneficio propio.
[...] Pídele al Señor que te ayude a hacer cosas buenas, pero con fe. Sólo a una condición: cuando ustedes se pondrán a rezar pidiendo esto, si tienen algo contra alguien, perdonen.
Es la única condición, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus culpas.
Pidamos hoy al Señor que nos enseñe este estilo de vida de fe y que nos ayude a no caer jamás, a nosotros, a cada uno de nosotros, a la Iglesia, en la esterilidad y la especulación (Homilía en Santa Marta, 29 de mayo de 2015)

Oración de Sanación

Mi Señor, pongo mi esperanza en Ti, pero los agobios y preocupaciones del mundo me han llevado por caminos de dolor, lejos de tu poder sanador.
He manchado el templo de mi cuerpo con banalidades. Ayúdame a purificarlo y dejarlo habitable para cuando vengas y te presentes con justicia en mi vida.
Te entrego mi alma, mi espíritu, mi mente y corazón manchado y corrupto, para que los restaures con tu misericordia. Sáname y edifícame según tu Espíritu.
Corrige las malas inclinaciones de mi corazón, para así tener verdaderos encuentros de paz contigo. Hazlo manso y humilde como el tuyo y habita en él.
Quiero amarte con gran devoción, por eso te pido que me ayudes a vencer mis malos hábitos y me llenes de virtudes para mi crecimiento personal.
Que mi alma se transforme en casa de oración, que mi corazón sea templo de tu amor y que pueda estar siempre alerta para cuidarlo y que no pierda su belleza.
Te presento mis manos manchadas por la indiferencia, límpialas, sánalas y dales vida para obrar según tus promesas y nunca separarme de tu amor.
Ven y purifica mi alma, reestablece en ella la misión tienes escogida para mí y así experimentar tu protección y seguridad a donde quiera que vaya. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré 1 Padrenuestro por la conversión de un familiar que está renuente de asistir a Misa o escuchar el mensaje de Dios

Frase de reflexión

"La tendencia a estar centrados en nosotros mismos y en nuestras ambiciones personales, quizás sea muy humana, pero no es cristiana". Papa Francisco
  
Comparte el Evangelio en las redes sociales
  
Artículos de interés
  
 
 
  
 
  
 
  
 
  
 
  
 
  
 
  
 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Dios siente una tristeza de muerte cuando lo rechazamos

Nuestra misión es llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia. Te pedimos que ores por nosotros.
 
  
 Si puedes Dona aquí 
  
 
 
  
- Versión para móviles: Clic aquí -
  
 
  
Comparte el Evangelio en las redes sociales  


 
Diálogo con Jesús
Señor, gracias porque siempre encuentro oportunidades al comienzo del día para poner en práctica el amor que me has dado. Te pido que nunca me abandones, que cuides y veles de mí y me hagas una persona fuerte y valiente para no sucumbir a la más mínima prueba. Ayúdame a seguir viviendo con la mejor actitud, encontrando alegría en tu presencia y no dejándome robar los sueños por aquellos que no quieren verme feliz. Contigo nada me falta, Tú Espíritu Santo me sostiene y me impulsa a darlo y entregarlo todo. Cuento con tu apoyo y con la maternal ayuda de Nuestra Madre María que me acompaña y me lleva por caminos de bien. Amén
Evangelio del día: Dios siente una tristeza de muerte cuando lo rechazamos
Lucas 19,41-44 - XXXIII jueves tiempo ordinario: Cuando la puerta de nuestro corazón, no está abierta: el Señor llora

Evangelio según San Lucas 19,41-44

El lamento de Jesús sobre Jerusalén: En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios" Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús llora por Jerusalén, porque no ha reconocido a Aquel que trae la paz. El Señor llora por la cerrazón del corazón de la ciudad elegida, del pueblo elegido. Porque no tenía tiempo de abrirle la puerta. Estaba demasiado ocupada y muy satisfecha de sí misma.
Jesús sigue llamando a las puertas, como ha llamado a la puerta del corazón de Jerusalén: a las puertas de sus hermanos, de sus hermanas; a nuestras puertas, a las puertas de nuestro corazón, a las puertas de su Iglesia.
Jerusalén se sentía contenta, tranquila con su vida y no tenía necesidad del Señor: no se había dado cuenta de la necesidad de salvación que tenía. Y por esta razón cerró su corazón ante el Señor. El llanto de Jesús por Jerusalén es el llanto por su Iglesia, hoy, por nosotros.
¿Y por qué Jerusalén no había recibido al Señor? Porque estaba tranquila con lo que tenía, no quería problemas. Pero también, lo dice el Señor en el Evangelio:
"Si hubieras comprendido también tú, en este día, lo que te trae la paz. No has reconocido el tiempo en el que has sido visitada".
Tenía miedo de ser visitada por el Señor; tenía miedo de la gratuidad de la visita del Señor. Estaba segura en las cosas que ella podía administrar. Estamos seguros en las cosas que nosotros podemos administrar. Pero nosotros no podemos administrar la visita del Señor, sus sorpresas.
Y de esto tenía miedo Jerusalén: de ser salvada por el camino de las sorpresas del Señor. Tenía miedo del Señor, de su Esposo, de su Amado. Y así Jesús llora. Cuando el Señor visita a su pueblo, nos trae la alegría, nos trae la conversión.
Y todos nosotros tenemos miedo no de la alegría, ¡no!, pero sí de la alegría que trae el Señor, porque no podemos controlarla. Tenemos miedo de la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos conduzca.
[...] Yo me pregunto: hoy nosotros los cristianos, que conocemos la fe, el catecismo, que vamos a Misa todos los domingos, nosotros los cristianos, nosotros los pastores, ¿estamos contentos de nosotros? Porque tenemos todo ordenado y no tenemos necesidad de nuevas visitas del Señor…
el Señor sigue llamando a la puerta, de cada uno de nosotros y de su Iglesia, de los pastores de la Iglesia. Eh sí, la puerta de nuestro corazón, de la Iglesia, de los pastores no se abre: el Señor llora, también hoy”.(Homilía en Santa Marta, 21 de Noviembre de 2014)

Oración de Sanación

Señor, te entrego en tus manos mi vida para que moldees a tu manera y me libres de todas mis fragilidades que me quitan las ganas de seguir luchando.
Ayúdame a conocerte mejor, a amarte y concretar actos de amor en mi vida cotidiana. Cuando dejo de cumplir con esto, Tú lloras de dolor por mí.
Cuando elijo otros caminos que no son los tuyos, sientes una profunda tristeza al saber que abandono la casa que el Padre ha preparado con amor para mí.
Quiero emprender acciones concretas que me lleven a abordar el tren de la fe, esperanza y caridad, y no perder el tiempo en ocupaciones inútiles.
No llores por mí, oh Señor, lamento el dolor que te han causado mis pecados y el rechazo a tu Palabra. Ayúdame a corregirme y a recobrar mi dignidad.
Ayúdame a redescubrirte y encontrarme contigo en la Eucaristía, sacramento bendito con el cual me fortaleces el alma y me fortaleces para alejarme del mal.
Te ofrezco mi vida y todos mis proyectos. Haz de mí, un discípulo amado que nunca te rechace y mucho menos te cause tristezas o pena alguna.
Confío en tu divino amor y en la bendición que ahora recibo de Ti. Ven a mi corazón, aduéñate de él y nunca te apartes de mi lado. Amén

Propósito para hoy

Cuando me vea débil ante una tentación, invocaré al poderoso nombre de Jesús que es más fuerte que Satanás y todas sus fuerzas, diciendo: "Jesús, Sé Tú mi fortaleza y seguridad en todo momento. Amén"

Frase de reflexión

"Jesús comprende nuestras debilidades, nuestros pecados, y si nos dejamos perdonar Él nos perdona". Papa Francisco
  
Comparte el Evangelio en las redes sociales
 
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Artículos de interés
  
 
 
  
 
  
 
  
 
  
 
  
 

miércoles, 22 de noviembre de 2017

¿Cuánto amor hemos compartido con los demás?

Nuestra misión es llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia. Te pedimos que ores por nosotros.
 
  
 Si puedes Dona aquí 
  
 
 
  
- Versión para móviles: Clic aquí -
  
 
  
Comparte el Evangelio en las redes sociales  


 
Diálogo con Jesús
Señor de mi vida, al comienzo de este día te doy gracias porque con él Tú renuevas mis fuerzas y restauras mi esperanza por continuar el camino hacia Ti. Sé que me llevas de la mano y me haces sentir valioso. Me has dado la capacidad de decidir sobre mi felicidad, sobre como ver las cosas según la Palabra que a todos nos has dejado. Ven Señor a mi vida en este momento y dame la suficiente alegría que necesito para luchar en todo momento y no desanimarme. Mi esperanza la pongo en Ti. Te entrego mis fuerzas para que las repongas con tu santo poder y en este día me hagas salir victorioso en tu nombre. Amén
Evangelio del día: ¿Cuánto amor hemos compartido con los demás?
Lucas 19,11-28 - XXXIII miércoles tiempo ordinario: Dios no nos pide que guardemos su gracia en una caja fuerte

Evangelio según San Lucas 19,11-28

La parábola de los Talentos: En aquel tiempo, Como la gente seguía escuchando aún a Jesús, Él añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. Él les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: "Háganlas producir hasta que yo vuelva". Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: "No queremos que este sea nuestro rey". Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más". "Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades". Llegó el segundo y le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más". A él también le dijo: "Tú estarás al frente de cinco ciudades". Llegó el otro y le dijo: "Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado". Él le respondió: "Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses". Y dijo a los que estaban allí: "Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más". "¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!" Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia". Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén" Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

El señor de la parábola es Jesús, los servidores somos nosotros y los talentos son el patrimonio que el Señor nos confía. ´El patrimonio de su Palabra, la Eucaristía, la fe en el Padre celestial, su perdón… en resumen, tantas cosas, sus bienes más preciosos. ¡No solamente para guardarlo, sino para que crezca!.
Si en el lenguaje común la palabra «talento» indica una capacidad individual sobresaliente, en la parábola, los talentos son los dones del Señor. El agujero excavado en el terreno por el "servidor malo y perezoso" indica el temor del riesgo que bloquea la creatividad y la fecundidad del amor....
Jesús no nos pide que guardemos su gracia en una caja fuerte... Quiere que la usemos en beneficio de los demás. Todos los bienes que hemos recibido son para darlos a los demás, y así crecen...
¿Qué hacemos con los talentos que nos ha dado el Señor? ¿A quién hemos ´´contagiado´´ con nuestra fe? ¿A cuántas personas hemos alentado con nuestra esperanza? ¿Cuánto amor hemos compartido con nuestro prójimo?... Cualquier ambiente, incluso el más lejano y difícil, puede convertirse en un lugar donde hacer fructificar los talentos.
No existen situaciones o lugares cerrados a la presencia y al testimonio cristiano. El testimonio que Jesús nos pide no es cerrado, es abierto, depende de nosotros.
La parábola de los talentos nos empuja a no esconder nuestra fe y nuestra pertenencia a Cristo, a no sepultar la Palabra del Evangelio, sino a hacerla circular en nuestra vida, como fuerza que pone en crisis, que renueva.
Lo mismo pasa con el perdón que el Señor nos da sobre todo en el Sacramento de la Reconciliación: No lo tengamos encerrado en nosotros, dejemos que derrumbe los muros que nuestro egoísmo ha levantado, que nos haga dar el primer paso en las relaciones bloqueadas, reanudar el diálogo donde no hay comunicación.
Además el Señor no da a todos lo mismo, nos conoce personalmente y nos confía aquello que es justo para nosotros; pero en todos, en todos hay algo igual: la misma, inmensa confianza.
Dios se fía de nosotros, Dios tiene esperanza en nosotros. Esto es igual para todos ¡No le defraudemos! ¡No nos dejemos engañar por el miedo, al contrario, devolvamos confianza por confianza!. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 16 de Noviembre de 2014)

Oración de Sanación

Señor, te encomiendo todos mis pensamientos y acciones, colocándolos bajo tu protección esperando me des la capacidad de afrontar la vida con alegría.
Quiero que seas mi Señor y mi roca fuerte, que prevalezca el trono de tu poder sobre mí, cuando mi vida se vea tentada por la indiferencia.
Quiero remediar toda situación pecaminosa con la que he manchado mi vida, alejando de mí todo deseo malsano que me separe de tu gracia.
Mi Dios, te pido que, bajo la iluminación del Espíritu Santo, pueda discernir en el uso correcto de estos talentos y entregarte los frutos correspondientes.
Tú derramaste tu sangre en la cruz para que yo tuviese vida en abundancia. Por ese gran sacrificio de amor debo corresponderte dando todo de mí.
Ven Señor, reina en mi hogar y mi corazón, y ayúdame a ser un buen administrador de mis bienes y de todos los dones que me has entregado.
Ayúdame a serte fiel, a ser un hijo digno de entrar en tu reino, a ser prudente y astuto en la misión de hacer crecer tu obra de salvación.
Confío en que me guías para darle sentido a todo lo que hago y así presentarte obras agradables cuando me llames a tu presencia. Amén

Propósito para hoy

Hacer un balance de mi tiempo de ocio. Ampliar los momentos de reflexión y oración y desechar aquello que me distrae de camino de santidad

Frase de reflexión

"Cuando en una sociedad falta Dios, incluso la prosperidad va acompañada de una terrible pobreza espiritual". Papa Francisco
  
Comparte el Evangelio en las redes sociales
 
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Artículos de interés