miércoles, 11 de enero de 2017

Dios consuela, libera y sana a los enfermos

Nuestra misión es evangelizar y llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta y por sobre todo predicar las enseñanzas de Jesús, doctrina de la Iglesia... ¡Ora por nosotros!
 
  
 
Si nos lees desde un teléfono celular, entonces prueba nuestra versión para dispositivos móviles -» Clic aquí
  

Comparte el Evangelio en las redes sociales
 

 Facebook      Twitter     Whatsapp     Google  
  


Diálogo introductorio con Jesús
Señor, quiero en este momento pedirte que tu paz y tu alegría invadan mi corazón. Tú conoces todos mis proyectos y todas las preocupaciones que, por distintas razones, tengo en mi corazón. Quiero sentir que me llenas de confianza y me das paz para poder continuar. Te amo y quiero servirte con todas mis fuerzas, pero para ello, necesito que llenes mi corazón de tu bondad y de tu amor, para poder ser una persona coherente y comprometida en cada uno de mis actos. Permite que yo pueda irradiar tu luz a aquellos que están a mi lado, que mis palabras, mis actitudes y mis acciones les ayuden a encontrarse contigo y puedan así vivir plenamente felices. Amén
Evangelio del día: Dios consuela, libera y sana a los enfermos
Marcos 1,29-39 - I miércoles tiempo ordinario: Jesús sanó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios

Santo Evangelio según San Marcos 1,29-39

Jesús va sanando enfermos y expulsando demonios: En aquel tiempo, cuando Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlo. Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: "Todos te andan buscando". Él les respondió: "Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido". Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios". Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús se presenta públicamente como alguien que lucha contra la enfermedad y que vino para sanar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo.
Es de verdad conmovedora la escena evangélica a la que acaba de hacer referencia el Evangelio de san Marcos. Dice así: "Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados"
Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos para que sean curados. Jesús nunca se negó a curarlos. Nunca siguió de largo, nunca giró la cara hacia otro lado.
Y cuando un padre o una madre, o incluso sencillamente personas amigas le llevaban un enfermo para que lo tocase y lo curase, no se entretenía con otras cosas; la curación estaba antes que la ley, incluso una tan sagrada como el descanso del sábado.
Los doctores de la ley regañaban a Jesús porque curaba el día sábado, hacía el bien en sábado. Pero el amor de Jesús era dar la salud, hacer el bien: y esto va siempre en primer lugar.
Jesús manda a los discípulos a realizar su misma obra y les da el poder de curar, o sea de acercarse a los enfermos y hacerse cargo de ellos completamente.
[...] He aquí la gloria de Dios. He aquí la tarea de la Iglesia. Ayudar a los enfermos, no quedarse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; esta es la tarea.
La Iglesia invita a la oración continua por los propios seres queridos afectados por el mal. La oración por los enfermos no debe faltar nunca. Es más, debemos rezar aún más, tanto personalmente como en comunidad...
[...] Ante la enfermedad, incluso en la familia surgen dificultades, a causa de la debilidad humana. Pero, en general, el tiempo de la enfermedad hace crecer la fuerza de los vínculos familiares.
Pienso cuán importante es educar a los hijos desde pequeños en la solidaridad en el momento de la enfermedad. Una educación que deja de lado la sensibilidad por la enfermedad humana, aridece el corazón. Y hace que los jóvenes estén anestesiados respecto al sufrimiento de los demás, incapaces de confrontarse con el sufrimiento y vivir la experiencia del límite.
Cuántas veces vemos llegar al trabajo a un hombre, una mujer, con cara de cansancio, con una actitud cansada y al preguntarle: «¿Qué sucede?», responde: «He dormido sólo dos horas porque en casa hacemos turnos para estar cerca del niño, de la niña, del enfermo, del abuelo, de la abuela». Y la jornada continúa con el trabajo.
Estas cosas son heroicas, son la heroicidad de las familias. Esas heroicidades ocultas que se hacen con ternura y con valentía cuando en casa hay alguien enfermo. (Catequesis, Audiencia General, 10 de junio de 2015)

Oración de Sanacion

Mi Señor, creo en el poder de tu Palabra, en la gracia de tu perdón, en la gratuidad de tu amor y en tu infinita compasión que no conoce de fronteras ni de imposibles cuando de aliviar los males se trata.
Ayúdame a permanecer cerca de tu presencia, a experimentar el gozo de tu perdón, el poder de tu salvación y a saber corresponderte con un corazón humilde y generoso a todas tus intervenciones de amor.
Tú no temes acercarte a los males, angustias y dolencias que me aquejan, por el contrario, te acercas a ellas, tocas mi dolor, sientes compasión, abres torrentes de misericordia y me das la sanación.
Te invito a formar parte de mi vida y a trabajar en mi alma para que, con la fuerza de tu perdón, expulses de ella toda atadura terrenal y pueda yo también fortalecer los sueños y esperanza de los demás.
Ayúdame a ser como Tú, ayúdame a tener la valentía de acercarme al que sufre, al que vive en medio del dolor y el sufrimiento y a todos los que, por causa de una vida sin Ti, han caído en el abandono y la desesperación
Que yo pueda, por medio de tu amor, conducir a otros hacia Ti, para que sanes sus heridas y sepan que eres un Dios cercano, un Dios que toca y consuela, el Médico de médicos, el que todo lo restaura.
Ven y llévate toda tiniebla que empaña las obras que quiero darte, abre mis ojos a la verdad y a la justicia y ven a reinar para siempre en mi vida.
Hazme entender que cada dolor y enfermedad me deja una gracia que debo aprender a cultivar para beneficio de mi salvación. Amén

Propósito para hoy

Ofreceré una de las comidas del día por la salud de los enfermos y por todos aquellos quienes a diario los atienden con amor y alegría

Frase de reflexión:

"Un cristiano nunca puede ser aburrido o triste. Quien ama a Cristo es una persona llena de alegría, y que irradia alegría". Papa Francisco

Video reflexión para hoy

 
Comparte el Evangelio en las redes sociales

 Facebook      Twitter      Whatsapp      Google  
 
Bendito el que viene en nombre del Señor.

Artículos de interés
  
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario